Visitando el Salar de Uyuni, Bolivia.

Salar de Uyuni. Hace más de 4 meses que estuve en Uyuni y definitivamente es uno de esos recuerdos que envejecen bien. El amanecer en una isla llena de cactus en medio del salar, es una experiencia que vale la pena vivir, tomes el camino que tomes. Un tour donde dormís 3 noches en la mitad de la nada, en hospedajes ¿de sal?. En fin, este post es para contar un poco esa experiencia.

Porque la visita al salar, es mucho más que el salar

Empezando en Tupiza.

Cuando estaba en Tilcara y planeaba como llegar a Uyuni, se abrieron muchas alternativas, cada uno con distinto precio y duración. Podías ir solo una noche, dos noches, tres noches, hasta tours de 4 noches, Si lo tomabas desde Uyuni era lo más barato. Si ibas por Atacama, un poco más caro. Yo termine decidiéndome por uno de los “mas caros” que era ir por Tupiza.

Por una cuestión de tiempos en el viaje decidí ir por el lado de Tupiza, mi idea era terminar en Atacama, al final cambie Atacama por Isla del Sol. En Tupiza, había dos grandes compañías con referencias, Tupiza Tours y La Torre Tours, como me hospedaba (Creo que por 70 bolivianos la noche) decidí tomarlo con ellos.

A primera hora, estábamos arriba de una Land Rover llena de bidones de agua, garrafas, y provisiones. Ademas del conductor (Nelson), venia la señora Agustina que nos cocinaba riquísima comidas caseras.

Agustina, la cocinera.

La travesía hasta Uyuni.

El tour dura 3 dias, y te lleva por muchos lados. No quiero explayarme mucho ya que son realmente muchos lugares, solo voy a nombrar algunos (Para el resto, hay fotos).

  • Laguna colorada.
  • La anaconda.
  • Laguna celeste.
  • Aguas Termales.
  • Laguna negra.
  • Geisers.
  • La pequeña Italia.
  • La pata del diablo.
  • Cementerio de Trenes de Uyuni.
  • Monumento al Dakar, hecho de sal.

Seguramente me este olvidando alguno. Pero realmente, todos y cada uno, en mayor o menor medida, valen la pena, pero son incomparables con el Salar.

Si bien valen la pena, vale decir, que la mayor parte del viaje es a más de 3000 metros de altura, los te de coca, o la coca mascada sirven para calmar un poco el dolor de cabeza, culpa del apuntamiento. También (en mi caso), si vas solo, considera que compartís unas 72 hs seguidas con completos desconocidos. En mi caso fueron dos amigos franceses, y otra francesa. Con decir que con la francesa terminamos viajando a La isla del sol, y con los franceses vinieron a mi casa en Buenos Aires, creo que puedo decir que la convivencia fue positiva.

Serpenteando hasta Uyuni

El Salar de Uyuni.

Saltando en el Salar

El salar de Uyuni con su superficie de 10 582 km cuadrados, es el punto final del tour.

Llegamos al salar, la última noche del viaje. Esa noche, aprovechamos a jugar un futbol en la altura con chicos de allá. Obviamente, terminamos agotados, y a la mañana siguiente había que madrugar para poder llegar al amanecer en el medio del salar.

A eso de las 5 de la mañana, y en dos grupos, enfilamos al salar. Luego de media hora, subimos (aun más, hasta los 3822 msnm) para llegar a ver el amanecer en lo alto de la Isla Incahuasi ( en quechua, “La casa del Inca”).

Poder estar unos 40 minutos, viendo como el sol subía en medio de ese salar gigante, es LA recompensa del viaje. En épocas de lluvias, dicen, el reflejo es impactante.

Luego de más de una hora viendo el amanecer en la isla, es hora de volver a bajar. Desayunamos y partimos sin rumbo, para las clásicas fotos tomadas en Uyuni. Luego de más de una hora de sesión fotográfica, tan absurda como divertida, era tiempo de volver a la ciudad (Con una mini parada en el cementerio de trenes). Para terminar la aventura, volvimos acostados en el techo de la camioneta. Terminamos el tour arriba de la camioneta, con el viento estrellándose en nuestra frente. Recorriendo el inmenso salar viéndolo pasar frente a nuestros ojos como un océano interminable.

Saltando en el amanecer
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