Dolph Lundgren: ¡Te amo!

Dolph Lundgren, de chico recuerdo conocerte bajo un solo nombre: Iván Drago. Ese malo maloso que mato a Apollo Creed, y quería acabar con el semental italiano. Muchos años después, te volví a ver en la pantalla grande, gracias a “The Expendables”. Mi admiración era bastante medida. Aun era un ignorante Dolph.

Pero en el ultimo viaje. Algo paso. Algo cambio mi vida para siempre. Recuerdo muy bien las horas. A las 19:30 salio nuestro bus desde La Paz, con destino a Villazon. Unas 16 horas (aproximadas) de viaje. Subo al Bus, que me lo habían recomendando en la boleteria de otra empresa que ya había viajado. Al subir al bus de la empresa recomendada, noto (para mi asombro) que no funcionaba el aire acondicionado. Bueno, podía fallar, diría Tusam. Eran las 20hs, aún no salíamos de los alrededores de La Paz, cuando al lado mio se sube un señor lleno de acolchados, y del otro lado del pasillo, otro hombre, con un perro labrador. Repito, aún faltaba unas 15 horas para llegar a destino.

23 hs: Que empiece el show de Dolph Lundgren.

OH, si Dolph, eres pura testosterona noventosa.

Llegadas las 23 hs, estaba por conciliar el sueño, para mi destino final, faltaba aproximadamente 20 hs, y sería bueno dormir un poco. Sin embargo el chofer tenia otro plan para mi. Ubicado en la parte donde se ubica el equipaje de mano, había (mal) instalado un parlante que retumbaba a todo volumen con el techo del bus. El sonido (va, ruido) era molesto, ya que acoplaba y se distorsionaba, especialmente al ponerlo a todo volumen. Tarde unos segundos en entender que el sonido del parlante, venia acompañado de una película. La última Patrulla (The Last Patrol). Una película medio pelo de los 90, donde un terremoto dejaba a un teniente comandando a un bizarro grupo de soldados y civiles, de lo más cliche.  Lo mejor de la película era Cooky, el (no) cocinero y (no) indio que le daba peyote a los enfermos. Alrededor de la una, ya estaba dispuesto a dormirme, pero NO. obviamente que el estereo seguia distorcionando a todo volumen cerca de mi oído, para empezar a ver Juegos de dragones (Bridge of Dragons) donde Dolph Lundgren interpretaba a Warchild, en una película con temática de reyes y reinas orientales, pero filmadas en en el desierto americano. Bueno, detalle menor. No alcanzaba para filmarlo en Asia, y total, solo era artes marciales, helicópteros y una botonera con sonidos de pelea. En otra película, llena de cliches (La escena donde el malvado General Ruechang, asesino al padre de la bella princesa Halo, es digna de Ed Wood), pero eran las 2 am pasadas, y yo sabía que me correspondía mi hora de sueño. Pero no. El chofer tenía otros planes para mi. El desactivador (Sweepers) empieza con Dolp Lundgren viendo como su hijo Jonhy vuela por los aires al presionar una mina explosiva. La escena de el gritando en cámara lenta y Johny volando por los aires en una lluvia de fuego y sonidos noventosos. En fin, no se cuando pero entre las 4 y 5 creo que me dormí, y me levante con una cuarta película que ya no llegue a distinguir el titulo.

Este post va integramente dedicado al chofer de la empresa I****** que se digno a pasar 8 hs de Dolph Lundgren, sin parar, a todo volumen, desde La Paz, hasta casi Tupiza, de 23 a 7 am viendo al gran Dolph Lundgren, que si bien, antes solo era Iván Drago. Luego de una tortura similar a la naranja mecanica. Hoy en dia es mi HEROE. ¡Te amo Dolph! Gracias por tanto cine berreta noventoso. Gracias por esos sonidos de pelea, y escenas cliche, argumentos totalmente carente de sentido, y biceps bien marcados. No te mueras nunca Dolph.

Por cierto. El perro labrador, se porto como un señor durante todo el viaje.

 

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