Cuando vaya pa Bolivia por las calles voy a andar

Bolivia – “Quizás entre en un cine, y después entre en un bar, seré amable con la gente, les daré mi corazón, a cada fiesta que me inviten, les cantare mi canción”. Así cantaba la renga su Blues de Bolivia (Ok, después se iban de tema). Pero me sirve bien de intro para explicar las distintas sensaciones que tuve al caminar por las calles del sur y norte de Bolivia. Empecemos:

Villazon – O el gigante mercado callejero.

Villazon es la ciudad que limita con Argentina. Ya desde el vamos, a la hora de entrar, la frontera es un entorno un poco irreal, donde algunos esperan agazapados para cruzar la frontera sin ser atrapados (Cuando yo estaba pasando, atrás mio entraron corriendo un grupo de 10 personas, y tuvo que salir el personal a “cazarlos”). En Villazon empece a ver algo que notare con mucho más fuerza en La Paz. El ritmo caótico boliviano. Ojo, no es que todo Bolivia sea así. Pero bueno, la forma de venta de boletos (Legales y no tan legales) de buses es una prueba de ello. Al llegar a la terminal, me tenía que ir para Tupiza o Uyuni, al momento no había decidido. Al entrar en la terminal había un puesto de “Tupiza Bus” entonces encaré para ahí. Al llegar no había nadie, pero una chiquita entro a la boletaría y me quería vender un pasaje…. Termine subiendo (Casi contra mi voluntad, hablando cara a cara con el chófer) a un bus del “Inca”, haciendo un viaje de 2 hs por el precio ganga de 2 bolivianos (algo así como 25 centavos de dolar). No se imaginan mi cara de sorpresa al bajar en Tupiza y ver que mi equipaje seguía conmigo.

Tupiza – o “Too Pizza”.

Convengamos, soy Argentino, de doble apellido Italiano, 7 bisabuelos son de esos lados. Ahora, en Bolivia, no parece que la inmigración Italiana haya sido tan fuerte. Por un motivo o por otro , esta ciudad al norte de Villazon, pero al sur del país parece haber aprovechado la fonética para instalar más puestos de pizzas que comida regionales. Tupiza, es mucho mas tranquilo que Villazon, aunque empece a notar dos cosas, que en La Paz las iba a ver potenciadas. Primero es el trafico, desde los pequeños “buses” simpáticos, junto con los taxis llenos de neón, los cuales, pueden atropellarte y luego preguntar (Parece que es regla en Bolivia, la de conducir como si no importara nada). Lo segundo, es algo que me encanto, y son los distintos nombres de los locales. Por empezar, en todo Bolivia esta repletos de Karaokes, no tuve la suerte de ir a alguno, pero parece que es uno de los locales nocturnos top en la noche boliviana. Lo segundo son los nombres que le ponen, o las descripciones. Su tienda “amiga” o “familiar” o “la de que más lo conoce”. En lo personal me quedo con la farmacia “Oh Todo esta bien” (Entonces para que voy a una farmacia!). Me arrepiento de no poder haber sacado una foto nítida a una casa de cambio, donde adentro arreglaban zapatos (Bien al estilo de Los Simpsons). En fin, Tupiza me pareció muy agradable, y bastante pequeño, nada que ver con lo que vendría.

Uyuni – Hola, tengo un Salara, y una ciudad a medio construir.

Uyuni, sin duda que esta en un crecimiento exponencial, y aún no esta focalizada lo suficiente para el turista promedio. Si Tupiza era caótico, Uyuni es el nivel superior en caos a la hora de transitar. Ni hablar de cruzar cerca de la avenida donde paran los buses, donde uno no puede caminar sin escuchar “Oruro, Directo a la Paz, Sucre” rematando con “A donde vaya lo llevamos”, distintas empresas de dudosas legalidad ofrecen sus servicios a la orden del día para el turista despistado. En Uyuni empece a notar otro rasgo de Bolivia. La cantidad de ladrillos a la vista en las construcciones. Desconozco si tienen un problema por le tema del calor o del frío o vaya uno a saber, pero realmente el 98% de la ciudad se construyo con ladrillo a la vista. Otra cosa que se ve en esta ciudad, es la cantidad de puestos callejeros, pero para eso pasemos a la parte heavy metal del asunto.

La Paz – El nombre mas irónico de una capital.

“Si queres encontrar La Paz, queda en Bolivia” decía una vieja publicidad. Crasso error si alguien piensa que ir a La Paz le traerá algo de Paz Interior. El solo llegar desde “El Alto” hasta el centro de la ciudad de la Paz, es algo aventurero. Desde la altura, se ve como una “olla” a la interesante ciudad de la Paz, si es de noche, es entrar a una ciudad que brilla, y uno solo entra en medio de esas luces, como si fuese la ciudad de Ember. Si el trafico, en Tupiza era caotico, y Uyuni era su versión más compleja. Definitivamente que La Paz, es el Final Boss del trafico boliviano. Ir caminando más de 10 cuadras sin que te frenen de golpe o te peguen un bocianzo, es simplemente imposible. Los semáforos, son algo casi optativo, y la cantidad de autos, buses, minibuses es infernal. Entrar o salir de la Plaza Murillo, a las 18hs debería venderse como una excursión de turismo aventura. Y si antes hablaba de comercios al aire libre…. Bueno, La Paz sabe llevarlo todo a otro nivel. Los alrededores de la Plaza son un shopping a cielo abierto donde podemos encontrar joyas como el “Evopolys” una versión boliviana del Monopoly! Entre otras muchos objetos y locales bizarros.

¿Volverías a Bolivia?

Totalmente, de hecho, hable maravillas de Copacabana y La Isla del sol, lugar que pienso volver. Pero los puntos que marque anteriormente, le dan una identidad y personalidad, que en lo personal, me encantó. Y eso que olvido miles de detalles como el aspecto de las mujeres con ese extraño bombin que parece ser una de las prendas mas famosas de Bolivia.

En fin, ojala pueda volver pronto, par degustar las mejores sopas del mundo, deleitarme con la cantidad de colores de las prendas tradicionales, y volver a sentir la hospitalidad que me brindaron en cada ciudad en la que estuve.

 

La isla del sol

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